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Exposición de Pinturas - Esculturas
 Presentación del "Libro Navegando de Buenos Aires al Oriente"
en Pusan Corea del Sur - Asia

 

Hola!!
Como sabrán este mail tiene información del puerto anterior. Ahora estoy en Japón, mi ultimo día en este increíble y loco país. Ya les contare en el próximo puerto

Nuevamente desde la Fragata, y a poco más de un día de llegar a Tokio, les escribo para contarles sobre mi estadía en Pusán (o Busán, lo mismo da, es sólo una cuestión de pronunciación) en Corea del Sur. Primero que nada, debo admitir que para mí este puerto era únicamente un intermedio entre China y Japón, en el que nunca había depositado grandes expectativas. Hoy puedo decirles muy contenta que estaba totalmente equivocada… fue increíble.
Pusán es la 2º ciudad en importancia del país, después de Seúl, donde la playa se mezcla con la montaña y las luces de neón del centro de la ciudad. La base naval donde estaba la Fragata era hermosa y muy grande, incluso tenía dentro un supermercado y un banco donde cambiábamos los dólares a won, la moneda local. Después de caminar poco más de 5 minutos cuesta arriba llegábamos a la parada de varias líneas de colectivo o, caminando un poco más a la zona urbana más cercana.
Llegamos el lunes a la mañana donde nos esperaban de la armada coreana y el embajador argentino. Los guardiamarinas tuvieron una visita a un barco del país por lo que esa tarde salimos todos los invitados a explorar un poco la ciudad y traer datos de lugares interesantes para comentar en el barco. El bus nos llevó hasta la estación de tren de Pusán donde averiguamos los horarios del tren que en 3 hs te lleva hasta Seúl. De ahí caminamos por el barrio chino y llegamos hasta el Mt. Youngdu Park, donde había una torre y una pagoda que funcionaba como museo. Paseamos un rato por el parque, sacamos muchas fotos y a eso de los 5 volvimos a la Fragata porque teníamos la recepción. Estuvo muy divertida… me saqué fotos con el embajador con el cuadro de mamá de fondo, vi bailar a una pareja de tangueros y comí muchas cosas ricas (lo único que faltó fue postre!). Una vez terminada, nos cambiamos y nos fuimos al centro y terminamos en un boliche donde pasaban más que nada música electrónica y los chicos y chicas bailaban con pasos muy elaborados. Jugamos al pool y salimos a tomar otro helado (el primero había sido antes de entrar. Aclaración: por alguna razón que desconozco este viaje me ha abierto el apetito de manera extraordinaria!). El martes fue día de vacaciones: nos fuimos a la playa!! Era como estar en la Bristol en medio de enero, con la diferencia que la playa era más chica, había boyas y varios guardavidas tocando el silbato de manera constante que no permitían que uno se metiera más que un par de metros, que el 90% de los coreanos se meten al agua con ropa y también, en un alto porcentaje, lo hacen con una especie de neumático inflable. Fue una gran experiencia haber estado ahí, poder meterme en ese mar tan frío pero bastante transparente. Alrededor de las 16hs nos fuimos a tomar el té y a pasear por las peatonales llenas de tiendas que venden cualquier tipo de animal marino, incluso pelan las anguilas delante de tus ojos. A la hora de la cena pensamos en buscar un restaurante frente al mar y para probar comida típica… finalmente desistimos, porque era caro y era bastante acotado el menú (básicamente sacaban alguno de los peces que tenían expuestos en la pecera o un cangrejo y en una especie de parrillita te lo cocinabas vos). Terminamos en comiendo al aire libre y yo me di el gusto de pedir un chaw-fan (aunque no con el mismo nombre, claro está). A la comida le siguió helado y recién ahí vuelta a la Fragata temprano, porque al otro día, ya tenía programado levantarme temprano para ir a Seúl. Fue realmente un día excelente.
Seúl fue la mayor sorpresa de todo. Quedé simplemente enamorada de esa ciudad con tanto verde, templos y tecnología en el mismo lugar. Salimos de la fragata con Sofía (egresada de la UCA) y 3 guardiamarinas como las 3:30 am para tomarnos el 1º tren que nos dejó a las 8 en Seúl, donde desayunamos una ricas donas y contratamos un micro que va parando en lugares turísticos y uno puede volver a tomárselo cada 20-30 minutos. La 1º parada fue el museo de historia, un edificio enorme, muy lindo y con mucha información para captar en tan poco tiempo. De hecho nos quedó un edificio sin visitar. Alquilé unos audífonos con sensor, que contaba un poco acerca de cada vitrina a la que uno se acerca. Como teníamos tanto por visitar decidimos poner un límite de horario y partir al próximo museo, el de la Guerra de Corea. Para ese entonces llovía muchísimo así que nos empapamos hasta llegar al micro, que encima nos esperaba con aire acondicionado, una excelente combinación! Con las zapatillas llenas de agua entramos al 2º museo, que si bien a mi no me interesa mucho el tema, era realmente imponente, no sólo la estructura sino cómo estaba todo armado. De ahí, nos tomamos el bus hasta una zona más atestada de gente, una peatonal tipo Florida llena de negocios de ropa y comida rápida. Como no queríamos perder tiempo sentándonos a comer, compramos unas hamburguesas y las comimos paseando por las callecitas. A continuación visitamos una catedral, donde conocimos a una monja muy simpática que, como iba para el mismo lado que nosotros, se ofreció a llevarnos. Charlamos en el camino hacia un lugar donde había casitas típicas de corea, que habían sido mudadas hasta aquí y restauradas. Un lugar impresionante, con una arquitectura bien típica, metida en medio de un bosque. La próxima parada fue la torre de Seúl, a la que no llegamos a subir porque teníamos ganas de recorrer un poco más, así que sacamos un par de fotos y volvimos a subirnos al siguiente micro que, como ya se había hecho muy tarde para visitar los templos que teníamos pendientes, nos dejo en una zona comercial, con avenidas anchas de locales de un solo piso, que coraba con callecitas súper angostitas, casi peatonales llenas de cafés… precioso. Ya empezaba a hacerse de noche así que empezamos a hacer las combinaciones en subte correspondientes para llegar hasta hard rock café, donde tampoco tuvimos mucho tiempo porque nos íbamos en el tren de las 22hs; así que cene un rico postre y nos preparamos para correr al tren. Llegamos súper justo, y nos pasamos las siguientes 3 hs durmiendo hasta Pusán, donde volvimos directo a la Fragata… mis pies casi no respondían. Un día increíble.
El jueves decidí visitar un templo budista en las montañas. Me tomé un micro con dos chicos que vinieron a la fragata a trabajar que después de 1 hora de viaje nos dejo en una estación, en la cual nos tomamos primero un micro y después otro hasta el templo Beomosa. Son varias construcciones (preciosas) en medio de la montaña, donde escuchamos a las mujeres rezando y presenciamos parte de una lectura de uno de los monjes, que parece que estaban en una convención. Nos encontramos con los guardiamarinas para pasear y en otra zona céntrica, donde cenamos, chateamos y gastamos nuestros últimos won antes de volver a la fragata a las 2 AM.
Saque muchísimas fotos, pero cuando las veo y vuelvo a ver siento que no reflejan lo que sentí y viví. Fueron unos días increíbles. Fue mucho mas fácil comunicarse con los coreanos porque un buen porcentaje hablaba ingles (incluso conocí a una chica que había vivido un año en Buenos Aires y había estudiado en el argentina modelo!!) y los que no, mostraban una gran predisposición a ayudar, incluso por voluntad propia se acercaban a uno a preguntarle si necesitaba algo. La ciudad es súper limpia (aunque es difícil encontrar tachos de basura) y con pocas mascotas (en china creo que solo vi 2 perros que encima estaban con los policías).

Ahora estamos rumbo a Yokohama (muy cerca de Tokio) donde hay previstas varias recepciones y eventos. El viaje viene genial, disfrutando que como casi no hay luna se ven unos cielos estrellados de no creer. La verdad es que desde hace un tiempo los días se me pasan volando.

Les escribo desde Guam. Besos y abrazosssssssssssssssss    Victoria

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 En la ciudad de Pusan se desarrollo la muestra de Amigos De Las Artes. Se pueden observar las pinturas de los artistas plásticos
 Inés Pergher, Amanda Pérez (foto izq.) . En el centro vemos la escultura del campanense Carlos Mottino y a la derecha las obras
 de Gloría Flydlewski y Margarita Bonilla.
 

 
 En la presentación no pudo faltar el tango, obras de Osvaldo Alcoceba y Miryan Depetris se observan en la foto de la derecha
 
 
 Detrás del Teniente de Navío Daniel Lorenzo se observa la pintura de Mauricio Battistelli.(foto izq.). Al centro vemos la obra de
 Virginia Wencelblat y las de Angélica Basabilvaso y Ethel Perroni de Allevato (foto der.)

 
      
 Fue recibida por una comitiva encabezada por el embajador argentino en Corea y autoridades navales de ese país. También  
 estuvieron cadetes de la Escuela Naval y la Banda de Música de la Armada coreana.

 El Comandante de la fragata, Capitán de Navío Juan José Iglesias, recibió a las autoridades de la Marina de Corea del Sur. 

 En la foto de la derecha se ven las obras de María Cristina Malventano, Gloría Flydlewski y Cristina Magee